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Fleni 18-11-2007
Aventura en Escobar x Ernesto Toubes
En medio de mi voluntario ostracismo, recibí una
convocatoria que se constituyó en cita ineludible. Tres kilómetros en
Fleni junto a Ari. Como acicate adicional, Franki y Luis andaban
alardeando de su absoluta superioridad sobre nosotros, dando por
descontada una aplastante victoria en el improbable caso de que yo
aceptara el desafío.
Acepté el desafío, ya que para mí nunca hubo ni
carrera corta ni obstáculo pequeño. Con la memoria genética intacta,
la búsqueda dificultosa de mis zapatillas reveló que sobre la memoria
a secas no podría decirse lo mismo.
Encontré finalmente la totalidad de los elemento
que componían mi vestimenta. Una vez uniformado, mi rancia estirpe de
guerrero se traslucía en el olor a rancio que se desprendía de mis
ropas.
Y allí partí, a por la victoria, a por la
gloria, a por la panamericana.
Por un descuido imperdonable de la organización
tuve que dejar mi automóvil a unos trescientos metros de la zona de
largada. Ese prematuro desgaste me iba a pasar factura durante la
competencia.
Me reuní con mi compañero de travesía mientras
el Team bullía en frenética actividad con el armado de la silla y
otros preparativos de último momento.
Con una filosófica aceptación de la derrota
inevitable, Ari se reía mientras le colocaban el casco.
Nos dirigimos hacia la largada, comprobando que
todos los elementos de nuestro atavío estuvieran en orden. A nuestra
derecha Luis y Franki se veían despreocupados. La orden de largada nos
sorprendió mientras se extinguían los últimos ecos de las estrofas del
Himno Nacional Argentino.
Pensé en imponer un fuerte ritmo inicial para
forzar el respeto de nuestros adversarios, quienes, en una total falta
de respeto, se alejaron raudamente apenas recorridos los primeros
centímetros de la carrera.
A pesar de que nuestra suerte estaba echada, no
nos íbamos a guardar nada en nuestra lucha con el dios Cronos, papá de
Zeus e inventor del cronómetro. Lo de no guardarse nada, mis pulmones
lo entendieron perfectamente, pues al transponer el primer kilómetro
no quedaba nada de aire dentro de ellos.
Recordé un documental que había visto en el
Discovery Channel en el que se describían las distintas capas de la
atmósfera y se explicaba como, a medida que uno se aleja del nivel del
mar, la presencia de oxígeno en el aire se enrarece.
Por lo tanto comencé a encorvarme detrás de la
silla con el doble objeto de descansar mi exhausta substancia grasa y
de capturar alguna molécula de oxígeno adicional que se encontrara
revoloteando distraídamente por allí.
Mientras, Ari movía sus manitos, sorprendido de
ver cuanta gente nos superaba corriendo, trotando, impulsando su silla
de ruedas o simplemente caminando. Allí comprendió y compartió la
tesis de Zenón de Elea, ese viejo griego que postuló la imposibilidad
del movimiento, ya que el mismo se compone de infinitas detenciones.
Evidentemente nosotros avanzábamos como dignos discípulos del eléata.
Nos cruzamos con Franki y Luis, quienes ya
emprendían el recorrido de regreso hacia la meta. Ari saludaba,
divertido. Yo jadeaba, ahogado.
Seguimos avanzando, cada uno inmerso en sus
propias reflexiones. Ari resignado a la velocidad constantemente
decreciente y yo resignado a administrar mis menguantes fuerzas.
Finalmente comprobamos la razón que tenía Sabina
cuando escribió eso de que al final llegó el final. El arco de la
llegada se presentó ante nosotros, reclamándonos el último esfuerzo de
la mañana.
Todo transcurrió en dieciocho minutos e
interminables diecisiete segundos finales.
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Fleni 18-11-2007
x Eduardo Rogatti
No es
fácil hacer una crónica de algo que no fue una carrera. Ahora me
pregunto, por qué hacer una crónica, si en realidad debería ser un
cuento. Uno de aquellos en los que los héroes pelean mil batallas
contra el mal, y logran triunfar.
Sí, éso
es lo que habría que hacer. Un relato donde el héroe abandona todo lo
que tiene, bueno, malo, lindo, feo y se lanza tras una nueva cruzada
buscando..... buscando qué..? buscando aquello que durante mucho
tiempo lo hizo vibrar al compás de la goma que cubría su rodaje.
La
aventura propuesta era machaza, pero como todos los héroes no le iba a
escapar al bulto y allí fue.
Y
ocurrió una mañana calurosa de noviembre de 2007. La línea de largada
los encontraba una vez más unidos, con una simbiosis tan única como
sólo dos personas que se complementan y retroalimentan de amor,
comparten su dolor y felicidad, pueden estarlo. El resto, simplemente
fuimos espectadores de esa batalla, de esa cruzada donde se
combatieron a los miedos, a las angustias e inflando el pecho para
tomar aire, salieron briosos en la búsqueda de su grial.
Qué
espectáculo! Y fue así que ya en los metros finales, el héroe lanzó su
yelmo dorado al cielo y emprendiendo la loca carrera que lo llevaba
hacia la meta, lanzó un grito estremecedor que hizo temblar a los
oscuros y aplaudir a rabiar y gritar a los demás, llevando su posesión
más preciada en esos momentos al paroxismo de la felicidad.
Gracias
mil a todos por permitirme ser parte de estas cosas que son las que al
fin de cuentas gratifican la existencia.
En
especial gracias al Team Ari, que siguen enseñándonos lo que es el
Amor con mayúsculas, a Karina y Frankito que me enseñaron la fiereza
de la lucha contra todo y todos, a mis amigos Impresentables por
compartir conmigo la emoción de una lucha inolvidable, y a Ernesto,
por ser simplemente él.
Les debo
una a cada uno de ustedes que no sé si voy a poder retribuir alguna
vez en la misma medida.
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Crónica de Luis - Fleni 2007
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Fleni 3 Kilometros para:
Karina, por su constancia para ganarle a la Vida.
Frankito, mi alegría se detuvo el 7 de Mayo de 2006. Con su
sonrisa le puso pilas al reloj nuevamente.
Ariel: Por seguir eligiéndome como su papà cada dìa.
Ernesto: Por ser El Condor. Un crono podrá medir su tiempo pero
nunca alcanzara para medir su inmenso Amor.
Monica: Porque como el Sol, siempre està.
Rosa, Eduardo y Oscar Zarate, un dìa hace unos años quise largar
todo esto y ellos no me dejaron. Gracias.
La mañana nos encuentra nuevamente en una línea de largada,
después de quien sabe cuanto tiempo, pero rara sensación el
entusiasmo sigue siendo el mismo, la misión llevar a Frankito a
insertarse en este mundo del Atletismo y alla vamos. Miro a mi
Derecha e Izquierda y alla están ellos mis amigos
“Impresentables”. Miro adelante y Frankito va sonriendo. Miro
hacia abajo y veo pasar el asfalto, estoy corriendo, como puedo
pero corriendo al fin. Y también los veo a ellos. Uno es una
leyenda, el otro su lugarteniente, derrochando toda la Fuerza que
Dios le ha dado, desandando kilómetros, devorándose la vida,
unidos en una extraña simbiosis que los hace únicos, irrepetibles.
Fueron 3 Kilometros, vi la Alegria de Frankito. Vi Amistad, Amor,
Empuje, Coraje. He visto volar al “Condor” nuevamente y en su
vuelo llevaba a mi hijo a lo màs alto, al lugar donde el Cielo y
la Tierra,el Dolor y el Amor se funden en una misma cosa para dar
lugar a una nueva Historia. En una mañana en Fleni vi la Vida.
Algo asi como estar sentado a la derecha de Dios.
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CARRERA DEL HOSPITAL ITALIANO -
25-11-2007 x Ernesto Toubes
Durante la semana
circularon innumerables rumores. La danza de nombres que se
barajaban prácticamente no tenía fin.
Si bien un allegado al Teamari salió a desmentir la mayoría de
dichos rumores, no pudo evitar confirmar el profundo malestar del
Team con el opaco desempeño de Toubes en Fleni. Si bien no
albergaban grandes expectativas, se escucharon palabras tales como
decepción y desencanto para rotular la tarea del otrora Cóndor.
En el bunker de Toubes el hermetismo era total.
Contra muchos pronósticos, este domingo, en la línea de largada de
la carrera organizada por el Hospital Italiano, el Teamari repitió
su alineación. Franki junto a Luis y Ari junto a Toubes. La
organización decidió explotar la creciente rivalidad y remarcó el
carácter de duelo de la prueba mediante una largada exclusiva para
ambos equipos, unos cuarenta segundos antes de la largada general.
A poco de largar, dos o tres segundos para ser más precisos,
Franki y Luis se escapaban en punta mientras se lo veía a Toubes
persiguiendo a Ari desde la retaguardia.
La distancia entre ambos equipos crecía constantemente, hasta que
se produjo la llegada de Franki y Luis a la meta. A partir de ese
momento, Ari y Toubes comenzaron a descontar paulatinamente
terreno a sus rivales. Finalmente llegaron en un meritorio segundo
puesto en la categoría, mérito que se opaca si se considera que
también obtuvieron el último puesto de la categoría.
Un enjambre de periodistas se abalanzó sobre Toubes en busca de
sus declaraciones. A continuación transcribimos los párrafos
sustanciales de su improvisada conferencia de prensa.
P: ¿Qué paso hoy, por qué fueron nuevamente derrotados?
R: Esto se trata de una campaña orquestada, nosotros venimos
denunciando que Ari es objeto de continuos sabotajes para
escamotearle su legítima victoria.
P: ¿Su convocatoria forma parte de la campaña que denuncia?
R: No señor, a mi me convocaron prometiéndome un montón de cosa y
los otros van y salen corriendo a todo lo que da y así como quiere
que los podamos alcanzar si no se quedan quietos de una vez.
P: ¿A que obedece el bajo rendimiento en la carrera de hoy?
R: Ya dije que somos saboteados sistemáticamente, y doy nombres
porque no me escondo. La mamá de Arí, si escuchó bien, Moni, la
misma madre del pibe, me dijo que iba a poner unas cositas en la
canasta que está debajo de la silla, por si las precisábamos
durante la carrera y yo me traje un escribano que labró un acta y
acá le leo la lista de objetos que encontramos, un sol de noche
con una garrafa de un kilo y medio, una carpa para seis personas,
cuatro bolsas de dormir, una remera de manga corta talle doce, un
kilo y medio de papa blanca lavada y cepillada, dos adoquines y
una mancuerna de tres kilos.
P: ¿Usted cree que se ha roto el vínculo?
R: Yo siempre doy lo mejor de mi.
P: No me ha respondido, ¿Usted cree que se ha roto el vínculo?
R: De ninguna manera, me acaba de revisar un médico legista, quien
puede certificar que el vínculo está sano.
P: ¿Considera razonable el tiempo que emplearon en completar la
prueba?
R: Nosotros habíamos preparado una estrategia de menor a mayor,
por eso el pibe iba adelante, ya que es más chico que yo. El
recorrido fue más corto de lo previsto y la llegada nos sorprendíó
en un pico de rendimiento. Pero estamos muy conformes con nuestro
desempeño, al fin y al cabo todo transcurrió en dieciocho minutos
y cuatro interminables segundos finales.
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Ernesto Toubes.
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Crónica de carrera de Apebi 2007 x Ernesto Toubes:
Una bella
mañana de domingo nos congregó en la Costanera Sur para disputar la
prueba organizada por APEBI.
La
canícula se hacía sentir, las sudoríparas trabajaban al máximo de su
capacidad.
La largada
se retrasó unos cuantos minutos, si esperaban que refresque la
deberían haber pospuesto algunos meses.
Durante
los instantes previos a la largada nos empeñamos en una compleja
coreografía consistente en una continua reubicación de las sillas por
parte de los organizadores. Todo bajo el atronador sonido de la
entusiasta murga verdiblanca que suele alegrar los pagos de la
costanera sur.
La
experiencia de Luis le permitió conseguir un puesto de avanzada junto
a Franki, mientras Ari y yo quedábamos atrapados entre una maraña de
participantes.
Una veloz
cuenta regresiva permitió desenredar la situación.
Una vez
puestos en movimiento nos dedicamos a buscar un ritmo que nos evitara
un prematuro desgaste. Tuvimos que descartar esa opción ya que
formábamos parte de un variopinto torbellino de entusiastas
devoradores de kilómetros.
Cuando
comenzó a disgregarse el lote intentamos replantear la carrera,
bajando pulsaciones y resignando algunos ambiciosos objetivos.
Aún
disminuyendo el ritmo, llegamos al puesto de reabastecimiento del
kilómetro tres exhaustos. La provisión de agua era abundante y
utilizamos la misma de manera discrecional para realizar la pospuesta
higiene matinal. Nada hay como un buen baño para empezar bien el día.
Cerca del
kilómetro cuatro logramos hacer contacto con Moni, quien estaba
preocupada por la tardanza de su hijo y por las malas compañías que lo
rodeaban.
En el
transcurso de los últimos dos kilómetros logramos recuperar la
sudoración perdida en el aseo del kilómetro tres.
Sin
detalles relevantes que mencionar, más allá de nuestra espectacular
aceleración final que nos permitió perder dos posiciones en los
últimos metros, nos dirigimos al encuentro del fragoroso tamborileo
que nos esperaba en la llegada.
Todo
trascurrió en treinta y nueve minutos e interminables cuarenta y cinco
segundos finales.
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Crónica de Ernesto
Toubes con Franki, carrera del San José, 9-12-2007
Cuando Roma
era una república y sus ejércitos conquistaban el mundo, se había
establecido la costumbre de recibir a los generales victoriosos con un
desfile celebratorio en su regreso a la urbe.
Desfilaban los prisioneros, las figuras de sus dioses vencidos, las
legiones victoriosas y por último, el general en cuestión sobre el
famoso carro del triunfo, carro al cual siempre hay alguien tratándose
de subir.
El general no iba solo sobre ese carro; a su lado iba un esclavo que
le iba diciendo al oído la siguiente frase.
Recuerda que eres un hombre.
Este era el método elegido para que no se le subieran los humos al
vencedor, le recordaban su condición humana.
En el Teamari se ha reflotado esa vieja tradición y en la carrera del
San José Franki tuvo su desfile triunfal, con un chabón, en este caso
yo, susurrándole al oído que éxito y gloria son dos marcas de
cuadernos y que la victoria es una sidra.
Efectivamente, en esta ocasión cambiaron las alineaciones y Ari tuvo
la compañía de Luis y Franki se las tuvo que arreglar conmigo.
En un hermoso circuito palermitano, vivimos un intenso duelo mano a
mano en el que solo pudieron sacarnos ventaja luego de la señal de
largada.
Karina, la mamá de Franki, estaba contenta porque las fotos no le iban
a salir movidas como cuando su hijo corría con Luis.
Franki estaba disfrutando de una nueva experiencia, ver gente que nos
superaba durante una carrera.
Pasando el primer kilómetro, mientras practicaba mi habitual boqueo en
demanda de oxígeno, no sé si un coleóptero, un himenóptero o un
helicóptero se introdujo dentro de mi boca.
Comencé a toser desesperadamente intentando expulsar al intruso de mi
organismo mientras este se aferraba a mis cuerdas vocales con la
maestría de un Al Di Meola o de un Jimi Hendrix.
Un ocasional transeúnte me gritaba San Blas, San Blas. Yo intentaba
explicarle que esa calle queda por Paternal pero no podía articular
palabra mientras mi ocasional inquilino proseguía con la ejecución del
solo de guitarra en mi garganta.
Finalmente, el insecto comprendió lo inevitable del destino y se
dirigió hacia mi cavidad estomacal.
Pronto llegamos a una parte del circuito pródiga en reductores de
velocidad conocidos popularmente como lomos de burro. Franki subía y
bajaba, divertido.
Sin otras experiencias dignas de ser mencionadas, nos dirigimos hacia
la meta.
Todo transcurrió en veintisiete minutos e interminables treinta y
cinco segundos finales.
Ernesto Toubes
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VALENTIN ALSINA 16-12-2007
Siente trepidar la nave.
Se encuentra solo a bordo.
Hace pocos instantes escuchó la orden que anunciaba el despegue.
Primero siente un impulso fuerte, que lo sorprende. Instintivamente
busca aferrarse a los arneses que lo sujetan a su asiento.
No tiene tiempo de relajarse, sucesivas sacudidas intentan arrancarlo
de su posición. Sabe que está escribiendo la Historia. Orgullo,
felicidad y terror se suceden y entremezclan en su fuerte corazón de
explorador.
Algo así sintió Yuri Gagarin, el doce de abril de mil novecientos
sesenta y uno cuando emprendió su legendario viaje a bordo de la
Vostok I.
Algo así sintió Franki, el dieciséis de diciembre de dos mil siete
cuando emprendió su legendario viaje en busca de sus primeros diez
kilómetros en la vuelta de Valentín Alsina.
La unidad propulsora de la Vostok I no se desprendió de la nave en el
momento indicado, probablemente por una falla mecánica, y puso en
serio riesgo la misión del cosmonauta soviético. La Karina I tuvo un
percance similar, ya que su unidad propulsora quedó aferrada al módulo
de comando durante toda la carrera, afectando seriamente el
rendimiento de la nave.
Ambas unidades propulsoras se negaron a hacer cualquier tipo de
declaración luego de su recuperación tras el fin de sus misiones.
Ambas han quedado más cerca del desguace que de su reutilización, cual
auténticas y obsoletas piezas de museo.
Los soviéticos serían finalmente relegados por los estadounidenses en
la carrera por la conquista del espacio. Franki y Ernesto serían
finalmente relegados por Ari y Luis en la vuelta de Valentín Alsina.
Allí terminan los paralelismos entre ambas misiones, ya que Gagarin se
lanzó en paracaídas luego de describir una única órbita en torno a la
tierra en una hora y cuarenta y ocho minutos. Franki permaneció en su
nave hasta el final y describió dos órbitas en torno al circuito
valentínalsinense en solo una hora e interminables cuarenta segundos
finales.
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Ernesto Toubes
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Carrera de
Gualeguaychú, 25 de enero 2008
Si de experiencias y vivencias se trata, podría estar toda una vida
narrando las vividas, pero hay experiencias que no se olvidan, que
quedan guardadas en la memoria, imágenes que quedan grabadas en
nuestras retinas...
puedo cerrar mis ojos y verlas una y otra vez, sonrisas, miradas,
mis amigos, mis afectos...mi hijo.
y esa es la experiencia que viví el día 25/01/08 en la Carrera de
Gualeguaychu...
Comienza mi dia con los preparativos de costumbre, el bolso, la silla
de franki y hasta unos apuntes de bioquímica pretendiendo en el viaje
estudiar o por lo menos leer un poco... Cerca de las 17:30 hs Ernesto,
Rosa, Richard y un nuevo amigo Lucas nos pasan a buscar por casa, para
luego encontrarnos en Panamericana con Luis, Moni y Ari.
Llegamos al punto de encuentro, tomamos algunas fotos y partimos al
fin
rumbo a Gualeguaychu..un nuevo viaje nos espera, una nueva experiencia
en la vida de franki.
En el auto de Ernesto, los tripulantes era: Lucas, gran cebador de
mate! gente amable como esos que ya no quedan, en la parte trasera,
Rosita por un lado, yo por el otro y en el medio...el atleta franki,
sentadito en su butaca, observaba con detenimiento absolutamente todo
lo que estaba aconteciendo...podía verlo en su mirada, estaba feliz.
Llegamos al Corsodromo, lugar donde se desarrollaría la carrera,
desembarcamos las sillas, armamos todo, todos ayudando y colaborando.
En cuestión de minutos nos dirigimos a la pista, Luis-Ari,
Ernesto-franki, dos grandes equipos.
Franco observando la gente, relajado, se dejaba llevar por los brazos
de Ernesto, a donde el lo quisiera llevar. Ya son un gran equipo, hay
química, eso tan necesario para que un Team funcione...yo los miro,
los observo y pienso...en ningún momento me viene el miedo, eso que
sentía en épocas pasadas, hay equipo, hay confianza.
Los dos unidos me transmiten eso, confianza.
Los veo partir al Team en conjunto, los alentamos, los aplaudimos y
registramos cada imagen para guardarla como recuerdo de lo vivido.
Tenemos el privilegio de pisar el Corsodromo, de estar con Próceres
del Atletismo, Antonio Silio, Sandra Torres, etc. todos unidos en
una misma pasión.
Durante el transcurso de la carrera y ya finalizando se nos acerca
una Sra, ve llegar primero a Ari, el publico estalla en aplausos, nos
pregunta si era uno de nuestros hijos y nos felicita. Al poco tiempo
ve llegar a Franki, Ernesto con sus piruetas, y nuevamente el publico
estalla en aplausos, nos abrazamos con moni y se suma a este calido
abrazo esta Sra. anónima, que con lagrimas en sus ojos nos vuelve
a felicitar.
En ese preciso momento TOQUE la felicidad, ese punto en la vida tan
difícil de llegar. Sentir el calor de esta mujer que sin conocernos,
se emociona y nos felicita por los hijos que tenemos...esto es lo que
ellos generan.
Otro momento emotivo, fue el gran gesto que tuvo Sandra Torres con
los chicos, regalando sus trofeos a los pequeños atletas...un gran
gesto y un gran orgullo, digna de admiración.
Por ultimo, una mama se nos acerca, ya finalizada la carrera, con sus
dos hijas, una de ellas le pide conocer y saludar a Franki y Ari,
hablamos algunas palabras, y nuevamente veo lagrimas de emoción en
sus ojos, una vez mas, otra persona se estremecía al conocer a
nuestros
hijos. Me alienta a seguir, y me da un abrazo tan sincero, esos que
te llegan al alma...
Estos son los recuerdos que me quedaron grabados en mi memoria ese
día,
mis amigos, mi hijo, el publico y esas tres personas "especiales" que
tuve el gran placer de conocer.
Hasta aquí mi crónica, quizás un poco sentimental...pero es mi
vivencia
y las vivencias no se inventan, se sienten.
Para el team Ari...con todo mi cariño.
Karina
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Ocho kilómetros en Gualeguaychú
con un único objetivo, hacer un buen papel.
Tal vez esa haya sido una
desafortunada expresión para ser utilizada en esta ocasión. Por
aquello de la soga en la casa del ahorcado, hubiera sido preferible
establecer el objetivo en una buena actuación, carrera o aún
performance.
Mejor nos decantamos por
actuación y reemplazamos el hacer, que es mejor que el decir, por el
realizar, que a su vez es mejor que el prometer.
Arrancamos nuevamente.
Ocho kilómetros en Gualeguaychú
con un único objetivo, realizar una buena actuación.
Debut en una nocturna para
Franquito, con el incentivo adicional de que la largada y la llegada
serían en el corsódromo.
El team presentó la alineación
a la que nos viene acostumbrando en sus últimas actuaciones, con Ari y
Luis integrando la vanguardia y Franki y Ernesto cerrando la marcha.
Momo, expulsado del Olimpo por
sus ácidos comentarios, merodeaba la zona de largada. Junto a él, su
compañero Como, esperaba expectante.
Momo estaba extrañado por la
monótona similitud de nuestros disfraces, intenté explicarle que
éramos atletas, pero él logro convencerme de que yo estaba disfrazado.
Como estaba entusiasmado, pues
se sabe que las corridas nocturnas se realizan en su honor y es grato
a las deidades recibir honores.
Les ofrecí compartir el
recorrido, pero declinaron el convite pues pensaban buscar marca. Ni
bien finalizó este breve diálogo, llegó la hora de ponerse en marcha.
Una vez en movimiento, nos dedicamos a desfilar cual modesta carroza
de la colorida comparsa integrada por el conjunto de los corredores.
No pasó mucho tiempo sin que asumiéramos nuestro papel de carroza de
cierre. Franki en su posición de bastonero, recibía los aplausos del
público congregado a nuestro paso y de ocasionales transeúntes.
Los últimos metros de la prueba
los realizamos entre la algarabía del público que ocupaba las gradas
del corsódromo.
Todo transcurrió en cincuenta y
un minutos e interminables cuarenta y un segundos finales.
x Ernesto Toubes
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