En carrera hacia la inclusión
por David Tereshchuk
Dick y Rick Hoyt
son un equipo de padre e hijo de Massachussets, quienes compiten
juntos casi en forma continua en carreras de maratón. Y si no están en
una maratón, están en un triatlón, esa desalentadora, casi sobrehumana
combinación de 26,6 millas corriendo, 112 millas de bicicleta y 2,4
millas de natación. Juntos, han escalado montañas y en una oportunidad
caminaron 3.735 millas a través de Estados Unidos.
Es un récord
notable de esfuerzo, más aún si se considera que Rick no puede caminar
ni hablar.
Durante los
últimos veinte años o más, Dick, quien tiene 60 años, ha empujado y
jalado a su hijo a través del país y ha pasado sobre cientos de
líneas de llegada. Cuando Dick Corre, Rick está en la silla de ruedas
que Dick está empujando. Cuando Dick va en bicicleta, Rick está en el
asiento de su silla de rueda, amarrada en la parte delantera de la
bicicleta. Cuando Dick nada, Rick está en un bote pequeño pero pesado
y firmemente estabilizado, siendo empujado por Dick.
Al nacer Rick, en
1962, el cordón umbilical se enrolló alrededor de su cuello y cortó el
flujo de oxígeno hacia su cerebro. A Dick y a su esposa, Judy, les
informaron que no habría esperanza en el desarrollo del niño.
"Ha sido una
historia de exclusión desde que nació," me dijo Dick. "Cuando tenía
ocho meses de edad, los doctores nos dijeron que lo pusiéramos en una
guardería, que él sería un vegetal toda su vida y ese tipo de cosas.
Bien, esos doctores ya no están vivos, pero me gustaría que fueran
capaces de ver a Rick ahora."
La pareja regresó
a su casa con su hijo, con la determinación de criarlo en la forma más
“normal” posible. En cinco años, Rick tuvo dos hermanos más jóvenes y
los Hoyts se convencieron de que Rick era tan inteligente como sus
hermanos. Dick recuerda la lucha para lograr que las autoridades de la
escuela local estuvieran de acuerdo: “porque él no podía hablar, ellos
pensaron que no podría ser capaz de entender, pero eso no era verdad”.
Los dedicados padres le enseñaron a Rick el alfabeto. “Siempre
quisimos que Rick estuviera incluido en todo” dijo Dick. “Ese por eso
que queríamos que fuera a la escuela pública”.
Un grupo de
ingenieros de la Tufts University llegaron al rescate, una vez que
tuvieron algunas claras y empíricas evidencias de las capacidades de
comprensión de Rick. “Ellos le dijeron una broma”, dijo Dick. “Rick
solamente se rió. Ellos entonces supieron que él se podía comunicar!.
Los ingenieros se pusieron a construir (usando U$S 5.000 que la
familia se arregló para juntar en 1972 - una computadora interactiva
que le permitiría a Rick escribir sus pensamientos usando el leve
movimiento de cabeza que él podía gobernar. Rick lo bautizó “mi
comunicador”. Un cursor le permitiría moverse a través de una pantalla
llena de filas de letras y cuando el cursor iluminara la letra que
Rick buscaba, él podría hacer clic con un interruptor ubicado al
costado de su cabeza.
Cuando la
computadora fue llevada a la casa por primera vez, Rick sorprendió a
su familia con las primeras palabras que “dijo”. Ellos hubieran
esperado quizás “Hola mamá”, “Hola papá”. Pero Rick escribió en la
pantalla “Go Bruins” (¡Vamos Bruins!). En esa temporada, el equipo de
los Boston Bruins llegaba a la final de la Stanley Cup, y su familia
se dio cuenta de que él había estado siguiendo los juegos de hockey
como todos los demás. “Entonces comprendimos que Rick amaba los
deportes” dijo Dick.
En 1975, Rick fue
finalmente admitido en una escuela pública. Dos años después, le dijo
a su padre que quería participar en una carrera de cinco millas a
beneficio de un jugador de lacrosse (deporte que requiere de un campo
de juego y en el que los jugadores utilizan un palo con una pala
triangular en la punta para levantar llevar o golpear la pelota) que
había quedado paralítico en un accidente. Dick, lejos de ser un
corredor de larga distancia, estuvo de acuerdo en empujar a Rick en su
silla de ruedas. Terminaron casi últimos, pero sintieron que habían
alcanzado un triunfo. Esa noche, Dick recuerda: “Rick nos dijo que
no se sintió discapacitado cuando estaban compitiendo”
El desarrollo de
Rick se convirtió en varios nuevos horizontes que se les abrieron a él
y a su familia,, a medida que el “Team Hoyt” comenzó a competir en más
y más eventos. Rick reflejó el proceso de transformación para mí,
usando su ahora familiar pero siempre penosa técnica de elegir las
letras del alfabeto:
" Lo que yo quiero expresar cuando digo que siento que no
soy discapacitado cuando compito es que soy como los otros atletas y
pienso que la mayoría de los atletas sienten lo mismo que yo. En los
comienzos nadie se me acercaba. Sin embargo, después de unas pocas
carreras, algunos atletas lo hicieron y comenzaron a hablarme. Durante
los primeros días, Pete Wisnewski me apostaba quién vencería a quién
en cada carrera. El perdedor tendría que colgar el número del ganador
en su habitación hasta la carrera siguiente. Ahora muchos atletas se
me acercan antes de la carrera o del triatlón para desearme suerte.”
Es difícil
imaginar ahora la resistencia que los Hoyts encontraron en los
primeros tiempos, pero las actitudes comenzaron a cambiar cuando se
inscribieron en la Maratón de Boston en 1981 y terminaron entre el
primer cuarto de los participantes. Dick recuerda esos días iniciales,
menos tolerantes, con más tristeza que rabia:
"Nadie quería a
Rick en una carrera de calle. Todos nos miraban, nadie nos hablaba,
nadie quería tener nada que ver con nosotros. Pero no los podemos
culpar – la gente normalmente no está educada y ellos nunca han visto
a nadie como nosotros. A medida que pasó el tiempo, pienso, ellos
pudieron ver que él era una persona – él, por ejemplo, tenía un gran
sentido del humor. Eso marcó una gran diferencia.”
Después de 4 años
de maratones, el Equipo Hoyt (“Team Hoyt”) intentó su primer triatlón
_ y para eso Dick tuvo que aprender a nadar. “Al principio me hundía
como una piedra” recordó Dick mientras reía “y no había subido a una
bicicleta desde que tenía seis años”
Con una bicicleta
recientemente construida (adaptada para llevar a Rick en el frente) y
un bote atado a la muñeca de Dick mientras él nadaba, los Hoyts
llegaron penúltimos en la competencia llevada a cabo el día del padre
de 1985.
"Bromeábamos
pensando que este era el regalo del día del padre de Rick” dijo Dick
Ellos han estado
compitiendo desde entonces, en su país y cada vez más en el exterior.
Generalmente se las arreglan para mejorar sus tiempos de llegada.
“Rick es el que me inspira y motiva, por la forma en que ama los
deportes y la competencia” dijo Dick.
Y el tema de la
inspiración evidentemente funciona como una calle de doble mano. Rick
tipeó este testimonio:
"Papá es uno de mis modelos. Una vez que inicia algo, mi
papá se apega a ello hasta que lo termina. Por ejemplo, una vez que
nos decidimos a ingresar realmente en los triatlones, papá se entrenó
hasta cinco horas por día, cinco veces por semana, aún cuando él
estaba trabajando.”
La inspiración
mutua de los Hoyts entre sí, parece abarcar también a otros; muchos
espectadores y colegas competidores han adoptado al Team Hoyt como un
ejemplo poderoso de determinación. “Ha sido divertido”, dijo Dick
“Alguna gente nos ha llamado, algunos en buena forma, algunos
realmente fuera de forma, y nos dijeron que querían agradecernos
‘porque estamos aquí gracias a ustedes’”.
Rick también ha
tomado nota del efecto que provocan en los colegas competidores al
participar en las competencias:
"Cuando nos pasan (usualmente en la bicicleta) los atletas dicen
“vamos” o “¡Rick, ayuda a tu papi!” cuando pasamos a la gente
(usualmente al correr) ellos nos dicen “Vamos Team Hoyt” o “Si no
fuera por ustedes, nosotros no estaríamos aquí haciendo esto”
Quizás, más en
ningún otro lugar, los Hoyts pueden ver el impacto de sus esfuerzos en
el área de los discapacitados y en las actitudes públicas hacia los
disminuidos físicos y mentales.
"Eso es lo grandioso”, dijo Dick. "La gente solamente necesita ser
educada. Rick está ayudando a muchas otras familias a hacer frente a
las discapacidades en su lucha por ser incluidos”.
Esto no significa
que todos los obstáculos hayan sido removidos para los Hoyts. A Dick
lo sigue molestando la gente que se incomoda porque Rick no puede
controlar totalmente su lengua al comer. “En los restaurantes (y
mayormente gente de más edad) ven que la comida de Rick sale de su
boca y se van o cambian de mesa. Pero tengo que decir que ese tipo de
intolerancia gradualmente está siendo vencida”.
Los propios logros
de Rick, bastante aparte del continuo éxito atlético del dúo, han
incluido el hecho de continuar su carrera al pasar del secundario o
“high school” a la Boston University, donde se graduó en 1992 con un
título en educación especial. Esto fue seguido unas pocas semanas más
tarde por otra inscripción en la maratón de Boston. Como describió con
cariño: “en el día de la maratón desde Hopkinton a Boston la gente por
todo el camino me estuvo deseando suerte, y tenían carteles en los que
se leía “¡felicitaciones por tu graduación!
Rick ahora trabaja
en el laboratorio de computación del Boston College, ayudando a
desarrollar un sistema con un nombre en clave “Eagle Eyes” u “Ojos de
Águila”, a través del cual pueden ser controladas las ayudas mecánicas
(como por ejemplo una silla de ruedas a motor) mediante el movimiento
de los ojos de la persona paralizada, cuando se la conecta a una
computadora.
Juntos, los Hoyts
no solamente compiten atléticamente, ellos también hacen viajes con
charlas motivadoras, dando a conocer la marca Hoyt de inspiración para
todo tipo de auditorios, deportivos o no, por todos los Estados
Unidos.
Rick mismo confía
en que su notoriedad y la dedicación de su padre lleven a cabo un
enérgico y valioso propósito en un mundo que es demasiado a menudo
divisivo y excluyente. Él tipeó un simple pensamiento de despedida:
"El mensaje del Team Hoyt es que todos deberían ser incluidos en la
vida diaria”
David Tereshchuk
es un productor de documentales para televisión. Actualmente trabaja
en las Naciones Unidas. |