Esta es la historia de Frankito:
Cuando estaba embarazada de 6 meses
me diagnostican un retraso en el crecimiento de franco (Retraso de
Crecimiento Intrauterino) y como es de imaginar, esta noticia tan
inesperada para mi y mi familia, nos quebró el alma en pedazos. Me
acuerdo que no paraba de llorar, día y noche, y aunque los médicos
todavía no me explicaban nada, ni lo que iba a pasar, yo presentía
en lo más profundo de mi alma que algo andaba mal y que mi hijo iba
a nacer con problemas.
Mis últimos meses de embarazo fueron
muy duros, mucha incertidumbre, era mi primer hijo, tenia terror a
lo desconocido. En ese momento estaba cursando el segundo año de
Medicina, y tenia conocimientos de las cosas que estaban ocurriendo
con mi bebe, tenia libros que me explican todo lo que iba a pasar,
ya sabia todo antes que nadie, y esa era mi peor tortura. Maldecía
el porque tenia esos conocimientos, en ese momento tan triste, tire
todos mis libros de embriología y me deprimí enormemente. Aunque
tenía el apoyo de mi marido y de mis seres queridos no había nada en
el mundo que me aliviara. Así pasaron 2 meses y los médicos deciden
realizarme una cesárea a los 8 meses, para que franco termine de
madurar fuera de mi panza. Y el día 6 de enero, nació finalmente
Franco…llena de miedo, me interne, ya sabiendo lo que
acontecería…pero esto lo guardaba en lo mas profundo de mi
corazón…solo yo lo sabia.
(A la mañana, horas antes de
mi internación)
Me puse en manos de Dios y dije: que
sea tu voluntad. Ese día mire por primera vez a ese ser tan amado
para mi, era tan chiquito, tan indefenso. Duro apenas 3 segundos y
lo llevaron a terapia. Como todo prematuro paso por muchos
inconvenientes en neo: ARM (asistencia respiratoria mecánica),
Ictericia, por lo que necesito el uso de lámparas, cateterismo, etc.
Y como faltaba mas, a los 3 días de nacido es operado del corazón
por un Ductus ( falta de cerramiento de un conducto cardiaco), pero
era la única forma que tenia para poder seguir viviendo. Después de
este duro trance, franco logro superar todas estas barreras con
mucha fortaleza, siendo admirado hasta por sus propios médicos. Eso
me llenaba de orgullo. Y me daba mas fuerza para seguir. Dada su
rápida recuperación a los 18 días de estar internado su neo me
comunica que le daban el alta, justo el día de mi cumpleaños!!!!

Que sorpresa!!!! Que regalo Dios
mío…gracias.
Durante el primer año franki fue
creciendo con normalidad, superando de a poco todos los obstáculos,
sin imaginar lo que luego sucedería. A los 9 meses, franco pierde a
su Papa en un accidente de transito, un duro golpe para nuestras
vidas. A partir de ese momento, empecé a caer de a poco, día tras
día, en un profundo pozo depresivo, quizás sin darme cuenta me
estaba dejando morir, tenia apenas 22 años cuando enviude, y todo ya
me superaba, sentía que no podía mas, y sin querer también estaba
arrastrando a mi hijo a esa tristeza. Aunque estábamos bajo el
cuidado de mis padres, nada llenaba tanto vacío, de ese ser tan
amado para mí que ya no estaba. Me sentía tan sola, con mi hijo sin
su papa, que tan poco tiempo pudo disfrutar…
(Franco
con su papa, a los 3 meses)
Así pasaron 3 años, mientras seguía
llevando a mi hijo a médicos, centros de rehabilitación, controles,
etc. mi vida solo se basaba en el. Solo servia para llevarlo de un
lado a otro, sin parar, pero sin un rumbo. Sin un sentido. Mi vida
no tenía sentido alguno.
En ese momento me diagnostican
Depresión crónica aguda, y empiezo un tratamiento con un psiquiatra,
que me medica con antidepresivos. En el estado en que me encontraba
cabía la posibilidad de cometer un suicidio, entonces me mantenían
medicada, tenia un desequilibrio psicológico muy grande, con
trastornos de alimentación ( bulimia-anorexia), erupciones en la
piel severas, irritabilidad, trastornos de sueño, comencé a tomar
sedantes para poder conciliar el sueño, aislamiento social, stress y
todo lo que acompaña una depresión. Aun así, todavía no imaginaba lo
que me estaba por ocurrir.
Un día cuando estaba jugando con mi
perro labrador, me toca uno de mis pechos con su pata y sentí un
profundo dolor, inmediatamente me toco en ese lugar y descubro un
bultito, pequeño, pero que me extraño.
No dije nada durante 15 días, me
mantuve callada, esperando que se vaya solo, al ver que no
desaparecía, decidí contárselo a mi mama, y al día siguiente me
dirijo al Hospital de Clínicas para que me examinen. A partir de ese
momento comienzo un largo camino de estudios, que hacían suponer a
los médicos y hasta los Jefes de Cátedra que nada malo pasaba. Yo en
lo más profundo sentía que algo tenía. Si bien me estaba dejando
morir, lo hacia de manera inconsciente. Los primeros estudios daban
normal, el nódulo en mi mama estaba y su estructura anatómica
parecía la de un tumor benigno, y como no había antecedentes y era
joven no había que temer. Así fueron pasando los meses y yo seguía
con el nódulo, me lo palpaba todos los días y notaba que de a poco
iba creciendo. En uno de los estudios los médicos ven algo anormal,
y deciden realizar al fin una biopsia, para ellos estaba todo bien,
no había antecedentes de ningún tipo de cáncer en mi familia y
además era muy joven, tenia 25 años. La sorpresa fue que la biopsia
salio positiva, tenía cáncer de mama, uno de los más agresivos, y
lo peor fue que no era un tumor, si no que eran 5 tumores. La
noticia no la esperaba, me dejo perpleja, no entendía nada. Ni
siquiera los médicos entendían lo que estaba pasando. En ese momento
caí a tierra, y sentí que realmente me podía morir, que podía dejar
a mi hijo solo, y no se como de un día para otro, decidí volver a
vivir, necesitaba ese golpe duro, tenia cáncer, y ahora si, me podía
morir y eso no me lo iba a perdonar nunca. Me acuerdo que lo primero
que hice al llegar a mi casa es abrazar a mi hijo y pedirle perdón
por tantos años de tristeza, sin poder ofrecerle mi sonrisa. Mire
sus ojos, y dije, vamos a luchar, hasta lo ultimo! Ese día, el 30 de
diciembre, un día antes de año nuevo, me comunican la novedad.
Reúnen a mi familia y nos dicen el diagnostico que tenia. Mi medico
el Dr. Provenzano, Jefe de Cátedra del hospital de clínicas, me
confesaba que en 50 años de carrera, jamás había visto un caso como
el mío, y ante esa opinión, me decido a contarle lo que me había
pasado con mi hijo y con mi marido. Es en ese momento, que cerró
todo. Los médicos al fin entendieron el porque de mi enfermedad, y
de inmediato expusieron mi caso en los Ateneos de médicos del
Hospital. Comencé primero con 2 cirugías, y luego con tratamiento
de quimioterapia, rayos y hormonoterapia. Mientras, seguía cuidando
y llevando de un lado a otro a franco. Nunca deje de hacerlo,
siempre me mantuve en pie, aunque durante la quimio me sentía tan
débil, tan descompuesta, sin mi pelo, seguía cargando con mi hijo a
todos lados, aunque me costara la vida.
(Cuando estaba en
tratamiento, ese día era el cumple de mi pequeño)
Gracias a Dios no tenía comprometido
otro órgano, solo uno de mis ganglios axilares. A pesar de todo, el
cáncer se pudo manejar y con los tratamientos debidos logre
superarlo. Actualmente, sigo con medicación, aunque ya no es
agresiva como la quimio. Mi salud es normal, debo cuidarme y hacerme
los controles mas seguidos que cualquier mujer normal, por el alto
riesgo de caer en recidivas.
(Ya
recuperados, en un viaje en Salta)
Hoy a los 29 años puedo contar
nuestra historia. Si bien hay cosas que me quedaron pendientes como
mi carrera, la cual es algo que añoro, porque realmente creo que era
mi vocación, tengo la esperanza de cerrar esa asignatura algún día,
como así también formar una familia.
Actualmente, Franco se encuentra en
un estado mas que satisfactorio, progresando día a día, con logros
que jamás hubiera imaginado, asistiendo a una escuela especial AEDIN
junto con Ari, es un niño feliz y lleno de alegría. El, es mi mejor
ejemplo.
No puedo ocultar que cada palabra
que hay escrita aquí, me costo diez mil lagrimas…pero de vez en
cuando, aunque me duela el alma, es bueno recordar que debido a mi
tristeza, me estaba dejando morir de a poco, y que franco no se lo
merecía.
Mi mensaje es a pesar de todo lo que
me paso, un mensaje de esperanza… en primer lugar, a cualquier
persona que este atravesando como mama o papa esta dura tarea de
tener un hijo con discapacidad, es que aunque al principio no
entendamos el “¿porque a mi?”, no busquemos respuestas de manera
prematura, dejemos que el tiempo cure las heridas de nuestros
corazones y dejemos que ellos mismos nos digan a su manera, no el
porque, si no el para que. Nuestros pequeños nos muestran el camino,
la verdad, la esperanza. Porque todos tenemos una misión en esta
vida, y la nuestra es esta, que será gratificada en algún momento de
nuestras vidas.
En segundo lugar, a aquellas
personas que hayan perdido algún ser querido, que es importante no
dejarse morir con ellos, de nada sirve ya, el mejor homenaje que le
podemos hacer, es aprender a amarlos aunque ya no estén, aunque la
tristeza sea tal, que no nos deje vivir, porque siempre van a estar
en nuestros corazones. Y para el que es creyente…que algún día nos
volveremos a encontrar…nada queda pendiente.
Y por ultimo a todas las mujeres,
que el cáncer no es sinónimo de muerte, si se lo detecta a tiempo.
Debemos hacernos los debidos controles, tengamos o no antecedentes
familiares y si aparece como en mi caso, tan tempranamente, luchar
hasta lo último, aferrarse a los seres queridos y no dejar pasar ni
un instante sin ellos. Decirles que los amamos, también puede ayudar
a curarnos. Y también quisiera remarcar que la Depresión también
puede desencadenar el cáncer. Y yo soy un claro testimonio de ello.
(En
casa, después del cole, vestido de paisanito)
Quiero agradecer este espacio que
Moni, Luis y Ari, me ofrecieron para escribir mi historia, y aunque
debo confesar que me resistí un poco a hacerlo, debido al dolor que
me produce recordarla, es para mi muy gratificante saber que quizás
puedo ayudar con mi testimonio a otra persona a salir adelante.
Quiero agradecer a Ari,
especialmente, porque en pocos días, Franco va a correr su primera
carrera junto a Luis, y estoy segura que va a cambiar nuestras
vidas. Gracias a Dios por haberlos puesto en mi camino!!!!
Muchas
gracias a todos los amigos que ayudaron a Franki con la silla y el
casquito para comenzar a correr!!
Los queremos…
Frankito y Karina
karinavaldez1978@hotmail.com